Qué bueno que recibes una Pensión del Bienestar. De verdad. Esa ayuda representa dignidad para millones de personas que trabajaron toda su vida y que merecen vivir con un mínimo de tranquilidad. En Ciudadanos Unidos no estamos en contra de eso, ni de las becas, ni de los apoyos sociales. Son herramientas valiosas y necesarias en un país con tantas desigualdades. Perfeccionables, pero valiosas.
Pero hay una línea que no debemos cruzar.
Si el hecho de recibir una pensión te incapacita para ver los verdaderos problemas del país, entonces no estás siendo apoyado…
te están pagando para hacerte el ciego.
Si un depósito bimestral te obliga a justificar lo injustificable, a cerrar los ojos frente a la inseguridad, la falta de medicamentos, las escuelas deterioradas, la violencia que crece y los derechos que se erosionan… entonces esa pensión dejó de ser un derecho y se convirtió en un mecanismo de control.
Porque cuando aceptar un apoyo te exige aplaudir al régimen pase lo que pase,
cuando sentir gratitud se transforma en obediencia,
cuando la necesidad se vuelve moneda de cambio político,
entonces no se trata de bienestar:
se trata de clientelismo.
Y México vale más que eso.
Recibir un apoyo no te quita la voz ni la responsabilidad de exigir un país mejor. Al contrario: te la da. Los programas sociales deben ser un piso, no un techo que nos encierre en la dependencia.
En Ciudadanos Unidos creemos en un México donde podamos decir:
“Gracias por la pensión… y también exijo seguridad, salud, justicia, transparencia y respeto.”
Un país donde la ayuda no compre conciencias.
Donde la dignidad no tenga precio.
Y donde cada ciudadano, con apoyo o sin él, pueda levantar la voz y decir:
YA BASTA de fingir demencia mientras nos roban el futuro.
Unámonos. Construyamos un cambio verdadero.
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