Abramos los ojos: el futuro no se cambia mirando al pasado
Durante años, nos han vendieron la idea de que todo estaba bien. Y aunque es cierto que hubo momentos de esperanza, también es verdad que el pasado estuvo lleno de promesas rotas, oportunidades desperdiciadas y gobiernos que fallaron una y otra vez en cumplirle a la gente. Nos acostumbramos a vivir entre la resignación y el “ni modo”, mientras una clase política mediocre se turnaba el poder para seguir administrando el fracaso.
Hoy no estamos mejor. Vivimos en un país donde el gobierno presume logros imaginarios, donde los montajes se disfrazan de noticias y donde la mentira se ha convertido en estrategia de Estado. Nos quieren hacer creer que todo va bien, que el pueblo está feliz, que la corrupción se acabó. Pero la realidad —la que vemos en las calles, en los hospitales, en las escuelas y en la inseguridad cotidiana— dice otra cosa.
Nos mienten. Y lo más grave es que parece que muchos prefieren creer la mentira cómoda antes que enfrentar la verdad incómoda.
Es momento de abrir los ojos.
De entender que ningún cambio real vendrá desde arriba, porque quienes están arriba ya demostraron que solo buscan mantenerse ahí. El cambio empieza cuando dejamos de delegar nuestra responsabilidad ciudadana en políticos que no sirven, que no escuchan, que no sienten el país que dicen gobernar.
México no necesita más salvadores.
Necesita ciudadanos valientes, informados y activos, dispuestos a tomar al toro por los cuernos.
Porque si no lo hacemos nosotros, nadie lo hará.
El futuro de nuestros hijos depende de que hoy dejemos de ser espectadores y nos convirtamos en protagonistas.
Ya basta de que nos vean la cara.
Es hora de unirnos, de participar, y de construir el país que merecemos.
#CiudadanosUnidos — Porque México no cambia solo.
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